La cuesta de enero no solo es económica. Es una época de readaptación para todos. Las vacaciones de Navidad suelen ser largas, se abandonan todo tipo de rutinas y volver a ellas puede ser muy estresante para toda la familia. Los adultos tenemos que regresar al trabajo y los niños vuelven al colegio, a los deberes y a las actividades extraescolares. De ahí a que sea una época de estrés general. Muchos mayores saben de la importancia de la relajación y es habitual que realicen ejercicios para calmarse. Los niños también se estresan, por lo que es bueno que ellos incorporen esta práctica a su rutina.

La relajación es una herramienta muy beneficiosa para gestionar la ansiedad y el estrés. Con ellas aprenden a manejar, poco a poco, sus emociones. Además, no solo ayuda a calmarse, sino que también repercutirá de forma positiva en su atención.

No obstante, no hay que olvidarse de un detalle: son niños. Por este motivo, es necesario adaptar los ejercicios y hacerlos más simples y sencillos. Con una práctica leve, los más pequeños pueden aprender a detectar sensaciones y ser conscientes de lo que les sucede. Igualmente, hay que encontrar el momento para realizarlos y no hay que forzarlos a que lo hagan, si no, obtendremos el efecto contario. Si un día lo intentamos y no están interesados, podemos dejarlo para otro día que estén más receptivos. 

Os dejamos una serie de ejercicios de relajación para toda la familia. Seguro que si encontráis el momento de practicarlos todos juntos, ¡los resultados serán visibles! 

El amigo que respira

Igualmente, podemos pedirle a nuestro peque que se tumbe en el suelo y que coloque a su muñeco favorito sobre la tripa. A partir de esta posición, tiene que observar y concentrarse en cómo sube y baja el peluche conforme respira.

Escucha la campana

Para esta práctica necesitaremos un instrumento que posea mucha vibración, como una campana o un cuenco tibetano. Si no tenemos ninguno a mano, en Internet encontraremos muchos vídeos que nos darán el mismo resultado. El objetivo de este ejercicio es escuchar el sonido del instrumento muy concentrados hasta que deje de sonar.

La rana

El primer paso es adoptar la posición de este animal, tienen que imaginar que se convierten en una auténtica rana y concentrarse en la respiración, algo que harán observando cómo se mueve su tripa. La experta y terapeuta en mindfulness, Aline Snel, tiene un libro titulado “Tranquilos y atentos como una rana”, publicación en la profundiza más en este aspecto.