Desde que nacieron mis hijos, el mundo cambio para mí. Como si me hubieran dado una nueva oportunidad de ser niño y ver el mundo a través de los ojos de niños.  Me pregunté qué es lo que podría darles, con qué podría ayudarles a crecer como personas?
 Decidí junto con mi marido, ya que teníamos la posibilidad (y casi la obligación) de hablar varios idiomas de forma fluida, darles la oportunidad de hablar más idiomas. Desde que nacieron, les hemos hablado en inglés y en húngaro, y el resto del entorno y la familia, en español. 
Al principio un poco inseguros, sin saber si iban a poder asimilar los tres idiomas sin problemas, pero tras investigar un poco sobre bilingüismo y trilingüismo, decidimos seguir adelante con una regla clara, cada uno con su idioma, siempre en el mismo idioma, sin traducir, explicando las cosas en el propio idioma sin flaquear, incluso cuando los padres de los demás niños te miran raro en el parque. 

Gracias a la capacidad innata de los niños de absorber conocimiento sin necesidad de estudiar, mis hijos han aprendido a hablar en tres idiomas sin esfuerzos y dificultad.
Imagina, un niño de cinco años y otro de tres que ya pueden comunicarse en inglés, húngaro y español, con la misma facilidad con la que otros niños de su edad lo hacen en un solo idioma.
Ildiko Horvarth, teacher at Kids & Us Zaragoza