“Hello Mousy! Give me a kiss. Hello Mousy! Give me a hug”

“¡Hola Mousy! Dame un beso. ¡Hola Mousy! Dame un abrazo”

Estas dos instrucciones tan sencillas son prácticamente las primeras que aprenden nuestros alumnos de un año del curso de Mousy. Motivos para hacerlo, ¡no sobran! Ayer, 21 de enero, se celebró el Día Internacional de los abrazos, jornada en la que se recuerda la importancia de abrazarnos más a menudo ya que los beneficios que aportan los abrazos son muchos. Este día se creó en 1986, gracias a Kevin Zaborney, y se celebró por primera vez en Michigan (Estados Unidos). 

Para los niños es realmente importante que sean abrazados cada día porque este gesto proporciona más ventajas que muchas terapias. Cariño, protección o comprensión son solo algunas de ellas. Un abrazo provoca una sensación de bienestar inmediata, algo realmente valioso para los más pequeños (¡y no tan pequeños!). Pero para hacerlo bien, únicamente no debemos abrazarnos más, sino mejor. El abrazo social tiende a durar unos tres segundos, pero los expertos aseguran que debería durar veinte. 

Los abrazos estimulan la autoestima de los niños ya que se sienten mucho más seguros por el afecto que transmiten. Este apego, favorece la creación de endorfinas, responsables de disminuir la ansiedad y la tristeza. De ahí que los niños sean más felices cuando los abrazan. Al estar más felices, los pequeños están más calmados y se muestran más tranquilos cuando su madre, su padre o un ser querido les da un abrazo. La quietud también facilita que se sientan seguros y vean que están protegidos. Su estrés también se reduce cuando se encuentran en esta zona de confort. 

Del mismo modo, los adultos que se dejan abrazar por sus pequeños también salen ganando ya que un abrazo estimula la oxigenación. De esta manera, la vida de las células crece y se previene el envejecimiento prematuro de todas ellas. La presión arterial también se beneficia de este acto de cariño, ya que se reduce cuando nos abrazan. 

Finalmente, pero no menos importante, un buen abrazo fortalece el vínculo entre  padres e hijos, además de promover el apego familiar. Así que, escuchad las palabras tan sabias de Mousy y… Hug, hug hug! I love you very much!