“¿Bebés que van a la academia con 1 y 2 años?, ¿Cómo pueden llevarlos a aprender inglés? Son bebés, necesitan libertad y juego, no estar encerrados en un aula. ¿Cómo van a aprender inglés con 1 año? ¡Qué tontería!” Éstas son algunas de las frases que escuchamos con bastante frecuencia cuando decimos que enseñamos inglés a bebés desde un año. El bilingüismo se trabaja cada vez más en los colegios desde edades tempranas, ya que está demostrado que cuanto antes se empieza a tener contacto con el idioma, mejor. Sin embargo, cuando se trata de bebés, todavía mucha gente se sigue llevando las manos a la cabeza.

Como maestra de Educación Infantil con mención bilingüe, aprendí diferentes metodologías para la enseñanza del inglés, las cuales buscan emular de diferentes formas la manera en la que se adquiere la propia lengua materna. Y es precisamente esto lo que defendemos y aplicamos en Kids&Us. Cuando al bebé se le expone a un idioma de la misma forma en la que aprende el español en su núcleo familiar, el aprendizaje se realiza de forma inconsciente y significativa. Es decir, el bebé no se sienta en el suelo y memoriza y repite imágenes con vocabulario, sino que explora, toca, siente y vive en primera persona cada una de las rutinas y experiencias que se realizan.

En cada sesión, el bebé descubre con mucha sorpresa cajas con materiales que la profesora va sacando. Gracias a esto, empatiza y aprende con los personajes (Mousy, Linda o Bunny), los cuales también sienten y viven las mismas experiencias que ellos; desde la retirada del pañal, pasando por su cumpleaños o el descubrimiento de nuevos alimentos, por poner algunos ejemplos. Así, el niño aprende porque primero se identifica con lo que está pasando y porque, además, el aprendizaje tiene lugar dentro de un contexto. Los colores, por ejemplo, se descubren jugando con bloques o pasándose una pelota los unos a los otros; las diferencias entre adjetivos como lento y rápido, jugando con animales; y los alimentos, yendo con los personajes al supermercado o haciendo una merienda.

Pero ¿y ya está?” Por supuesto que no, los niños también aprenden con canciones. Con ellas, los bebés aumentan su atención, asocian palabras y movimientos, lo que hace muchísimo más enriquecedor el aprendizaje de colores, números, animales, etcétera. Además, es una buena herramienta para que, fuera de la academia, sigan teniendo contacto con el vocabulario y las estructuras. Gracias al CD y la aplicación, pueden escuchar cuando y donde quieran las mismas canciones que se enseñan en clase.

En Kids&Us he podido comprobar en primera persona cómo bebés de un año que apenas hablaban su lengua materna, intentaban expresarse y tararear canciones o terminaban el curso pidiendo los materiales con un Yes, please, e identificando en inglés colores y números. Con el paso de las semanas, tanto padres como profesores quedamos sorprendidos por su increíble evolución, las ganas con las que entran a clase y la expectación con la que reciben las actividades.

Ah, bueno, quizás estaba confundido/a. Hay colegios y guarderías donde el inglés se enseña con fichas para aprender vocabulario o poniéndoles sólo vídeos de Youtube”. Éste es precisamente el problema, ya que la gente que se plantea la efectividad de enseñar inglés a bebés es porque asocia el aprendizaje de un nuevo idioma a este tipo de metodologías. Sin embargo, cuando se paran a escuchar y a reflexionar sobre lo explicado, la mayoría rectifica e incluso coincide en que es así como debe enseñarse un idioma, asimilándolo de manera natural desde edades tempranas.

En definitiva, mientras sea con un aprendizaje divertido, donde los niños vivan experiencias en primera persona y exploren por sí mismos tal y como hacemos en Kids&Us… ¡la enseñanza del inglés desde bebés es maravillosa!

Isabel López