Una de mis amigas, no diré cual por mantenerla en el anonimato, fue de las primeras en llevar a su hijo a clases de inglés. En vez de escuchar lo bien que hacía al llevar a su hijo a una actividad distinta lo único que escuchó era que el niño era todavía muy pequeño para aprender un idioma, o que estaba obligándolo a realizar un actividad que era para “mayores” y de la cual el niño no podría disfrutar.

Escuchando esto me acordaba de cuando mi madre me llevaba a jugar con los hijos de sus amigos que residían por aquel entonces en la base americana que había en Zaragoza (tiempos viejunos), o cuando algún familiar me pedía que les tradujera la frase de alguna canción. No me costaba nada hablar con esos niños americanos, y traducir la frase que me pedían era algo que salía solo.

Entones, yo era más mayor que Mia y sabía hablar,  pero, ¿cómo aprende inglés un niño en una edad tan temprana como lo son 1 y 2 años?

Cuando fui a Kids&Us para conocer el método de aprendizaje me di cuenta que es  algo bastante lógico y a la vez sencillo. Nosotros hablamos a nuestros hijos en nuestra lengua materna porque es algo que no nos cuesta esfuerzo, vivimos el día a día con ellos sin pararnos a pensar en qué lengua les estamos hablando, y por supuesto no les hablamos en presente o sin verbos porque solo tengan 1 año.

Este mismo método es el que podemos encontrar en Kids&Us. Los niños más pequeños en las clases se encuentran ante situaciones cotidianas, rutinas que ven en su día a día. Por ejemplo, reconocen quien es papá y mamá, distinguen objetos de su vida cotidiana y juegan con animales imitando sus sonidos. Además, juegan con graciosos muñequitos y cantan pegadizas canciones. Reconocen las partes del cuerpo, lo que sucede al ir a dormir, al despertarse… En fin, lo que es un día a día de un bebé. Así, aunque apenas hablen, van poco a poco familiarizándose con el inglés. Van conociendo sus sonidos, distinguiendo un idioma de otro y así, cuando empiezan a hablar, pueden reproducir con una facilidad pasmosa lo que han ido aprendiendo sin ser conscientes de que aprenden. El objetivo primordial es que el niño se comunique utilizando el inglés basándolo en la cotidianidad.

Por eso, en mi opinión, no es demasiado pronto empezar aprender un idioma a una edad tan temprana, al contrario es algo beneficioso ya que al introducirlo desde tan pronto se convierte en algo natural y a la larga, cuando vayan al colegio podemos evitar que el inglés para ellos sea una asignatura más porque ya lo han integrado en su vida. 

  

Os pongo algunos ejemplos de las clases de Mousy, que son a las que va Mia. 

Mia sabe jugar al escondite en inglés. Cuando le decimos “where is Mia?” ella se esconde detrás de su mantita para luego quitársela con carita “¡¡¡aquí estoy!!!” y se muere de la risa. Cuando le pides “a kiss and a hug” va directa a darte un beso y un abrazo, y en cuanto oye “bye-bye” mueve su manita.  La verdad que es tan gratificante ver como aprende que yo ya me estoy animando a hablarle exclusivamente en inglés.

Si queréis ver como son las clases