¡Faltan muy pocos días para que nuestros Linda empiecen a ir a clase solitos! La mayoría de ellos lo harán encantados, pero somos conscientes de que es un momento importante para todos y de que, en ocasiones, resulta algo duro dejar de hacer con papá o mamá aquello que tanto disfrutáis juntos, que es jugar con Linda y Bunny. Por ello, es importante que vayamos preparándonos todos para este momento siguiendo una serie de pautas que aseguran resultados muy positivos a corto y largo plazo.

 

En primer lugar, contadle a vuestro peque lo que va a pasar unos días antes de que ocurra. Es mejor que nos anticipemos a sus posibles reacciones. Podemos explicarles que va a llegar un día en el que ellos, como niños mayores que son, ya van a ir solitos a clase con Linda, Bunny y su profe. Es una gran idea que cuando lo hagamos nos mostremos entusiastas y optimistas, trasmitiéndoles confianza en que serán capaces de acudir solitos y pasar un rato muy agradable antes de volver a reunirse con papá y mamá.

 

Además, podemos llevar a los peques a los alrededores del centro (un parque, una plaza…) un ratito antes del comienzo de la clase para que asocien “ir a la clase de Linda” con un espacio y un tiempo para el juego y la diversión. Asimismo, se reencontrarán con los compañeros y compañeras en el centro en los minutos previos a entrar en clase, y esto ayudará a percibir la situación como distendida y segura, puesto que entran en contacto con elementos contextuales ya conocidos por los peques (el barrio, los profes de kids, los colores de los espacios, la presencia de otros niños y niñas y sus padres, etc).

 

Llegado el primer día de acudir a clase solos, es crucial que como papis y mamis mantengamos una actitud sonriente y cariñosa para reducir al mínimo las posibilidades de que perciban la ausencia como un abandono. En este sentido, deberemos mostrarnos cercanos pero también firmes, no cediendo a la posible insistencia del peque de que permanezcamos a su lado. Dilatar las despedidas es contraproducente, puesto que los niños se resisten más a dejarlos marchar una vez papá y mamá han entrado en clase que a acudir por su propia cuenta sabiendo que los esperarán a la salida. Puede ser positivo acompañarlos a la puerta del aula los primeros días junto al/la teacher, que se hará cargo de sus necesidades desde ese mismo momento. Sin embargo, es una conducta que deberá ir reduciéndose con el tiempo, tratando de iniciar y finalizar la despedida- afectuosa pero breve- cada día un poquito más lejos de la puerta, transmitiéndoles a los peques que durante la sesión vais a estar muy cerquita. Pronto comprobaremos que los peques comienzan a coger el gusto por las clases en solitario y que acudirán por su propio pie y casi corriendo al aula.  

 

Por último, si nuestro peque muestra comportamientos como llantos o berrinches, no debemos mostrarnos demasiado proteccionistas, ni tampoco angustiados. Además, será una genial idea recibir a nuestros hijos e hijas de manera tan cálida como acostumbramos y congratularlos y aplaudirles por haber sabido estar solitos. Podemos acompañar estos mensajes de felicitación con algo que les retribuya, como esperarles con la merienda o con su juguete favorito.

 

Esperamos que estos consejos os sean de ayuda para hacer el momento de separación en las clases una transición cómoda e incluso enriquecedora, recordando que fluya o no felizmente en sus primeros momentos, el peque aprenderá a acudir solo y a hacerlo con una gran sonrisa que nos transferirá a su salida. 

-Bárbara-