Diego empezó su andadura en Kids&us con tan sólo 10 meses, cuando ni siquiera andaba ni hablaba y todavía gateaba por los pasillos del centro. Aún recuerdo cómo se fijaba en todo, no perdía detalle, asombrado con todo lo que sucedía a su alrededor e intentaba involucrarse en las historias de Mousy.

Hemos comenzado su segundo año yendo juntos a clase, como siempre, disfrutando de cada momento. Tras un par de meses acompañándolo y con 2 añitos recién cumplidos, llegó mi momento de decir adiós a Linda, y de dejar que Diego continuara su aprendizaje él sólo.

Desde entonces, él ha cambiado, al igual que Linda, el personaje protagonista de las clases. Esa “big big girl” que crece a su lado y a la que le pasan las mismas cosas que a él. Han cumplido dos años, ya pueden comer “biscuits y chocolate” y piden hacer “poo poo y wee wee en el toilet”, al contrario que Bunny que todavía es un “baby” y bebe leche de su “baby bottle” J

El primer día que lo dejé sólo, sentí algo de tristeza porque ya no iba a estar ahí con él, acompañándolo, aprendiendo con él y disfrutando de todo lo nuevo que estaba por venir. Diego señalaba el “cushion” con la mano y decía “Mamá allí”, para que me sentara con él y no entendía porqué no podía quedarme. Lloró un poco, pero en unos minutos, se sentó y siguió las instrucciones de la profe, atendiendo durante toda la clase como un “big, big boy!”

Cuando fui a buscarlo estaba FELIZ y creo que ya se le había olvidado si yo tenía que estar con él en clase o no. Salió emocionado, riéndose e intentando contarme lo que había disfrutado en clase.

Todavía fue más emocionante y gratificante para mí, cuando el segundo día la coordinadora del centro me enseñó unos videos en los que decía claramente “please”, contaba los números en inglés y ¡llamaba a Bunny! Delante de mí se resistía a decir “please” aunque sé perfectamente que era capaz de decirlo, pero se hacía el interesante, jeje.

Mi sensación en general es muy buena. Diego se ha adaptado perfectamente y disfruta muchísimo. En mi opinión, las clases ahora están siendo muy productivas porque centra toda su atención en ellas. Se despista menos y, como ya sabemos muchos mamás y papás, están más atentos si no estamos nosotros delante. Después de varios días acudiendo a clase él solo, el avance ha sido notable y se ha soltado muchísimo. Siempre sale con una sonrisa en la boca, viene corriendo hacia mí y me da un súper abrazo, queriendo contarme todo lo que ha vivido durante la clase.

Mientras, yo percibo que se lo ha pasado en grande aprendiendo inglés de la forma más natural y divertida que jamás hubiera podido imaginar.

Fdo: Ana, mamá de Diego